Revista Mosaico número 71

CONTENIDOS

  • mosaico71EDITORIAL
  • NOTICIAS DE LAS ASOCIACIONES
  • CARTA DEL PRESIDENTE
  • Terapia de pareja con sólo una persona: Un caso del Brief Therapy Center, MRI.Karin Schlanger, MFT. Ana Ruiz Soler, Ignacia Pérez Bott

MONOGRÁFICO LA NUEVA VIOLENCIA FILIO-PARENTAL

  • La Violencia Filio-Parental en España 12 años después. Roberto Pereira
  • Cambios Socio-Culturales y Violencia Filio-Parental: la educación en la postmodernidad. Roberto Pereira
  • Teorías explicativas de la génesis de la violencia filioparental. Esther Claver Turiégano
  • Violencia filio-parental; el tránsito del amor al miedo. Héctor Vergara González
  • Reflexiones relacionales sobre la Violencia filio-parental. El apego como una pieza olvidada del puzzle. Lorena Bertino
  • Cinco familias en busca de circularidad. Josu Arrospide
  • La respuesta judicial a la violencia filio-parental. Juan Carlos Romero y Ángel Estalayo
  • La Nueva Violencia Filio-Parental: características, funcionamiento familiar y propuesta de intervención. Roberto Pereira
  • Representações Sociais sobre Violência Filioparental numa amostra de profissionais. Neusa Patuleia, Isabel Alberto

Y MÁS

  • La psiquiatrización como respuesta a la crisis familiar: una historia de vida  mínimizada y oculta. Joana Alegret
  • EN PORTUGUÉS: Famílias normais com desafios especiais: o impacto da deficiência intelectual no ciclo vital da familia. Raquel Alveirinho Correia,  Maria João Seabra Santos
  • Entrevista a Alberto Carreras con Sergio Siurana y Juan Martínez de la Cuadra
  • Recensión

EDITORIAL

La nueva violencia filio-parental, o al menos su denuncia –los números cantan- parece ir en aumento en España. Conviene tener en cuenta los datos, pero aún más las teorías que los explican; y huir, en la medida de lo posible, del amarillismo que los nudos datos podrían sugerir. Porque si no lo hacemos, sería fácil o acaso inevitable caer en uno de los dos errores más frecuentes o tópicos con que solemos hablar de los adolescentes de nuestro tiempo, nosotros los adultos: pensar en ellos como personas inacabadas, fuente diaria de conflicto y malestar, tanto para sí mismos como para sus progenitores, profesores y sociedad en general. El otro error ocurre cuando hablamos de ellos como si todavía tuviéramos delante a los adolescentes que fuimos nosotros, décadas atrás seguramente, o aún peor, al adolescente modélico que nos retrataba con tanto acierto Erick Erickson cuando, de su mano, se empezó a tomar en serio esta etapa trascendental del ciclo vital de los individuos.

Sugiero que se paseen ustedes por cualquier librería especializada en nuestros asuntos de la psicología y las ciencias de la salud y echen un somero vistazo a los anaqueles que se dedican a la adolescencia. Parece insoslayable que nuestra sociedad envejece a buen ritmo, y que pronto será el nuestro un país para viejos, lo cual casa mal con tan alarmista preocupación por la adolescencia que reflejan la mayoría de los títulos que están al alcance de los padres superados por la tarea educativa o de los profesionales llamados a intervenir en el tema. Ya sé que los libros son una mercadería que debe venderse y que esa es su principal razón de ser, más allá de que se lean luego o se abandonen. Pero si esos títulos no dijeran nada al lector que se ve tentado por ellos a comprarlos, nadie lo haría. Lo cual refleja un estado de opinión más o menos extendido y que viene a afirmar que la mayoría de adolescentes transitan por ese espacio amplio de su vida con dificultades y descalabros, a los que se añaden las dificultades e incompetencias de unos progenitores cada vez más cuestionados e inseguros en su tarea nutricional y socializadora. Unos padres que, como nos enseña la experiencia, fían cada vez más del criterio externo del profesional psi y, en congruencia, no paran de demandar a otros esas pautas con las que ellos, los verdaderos expertos, deberían educar a sus hijos adolescentes.

Seamos sensatos. La mayoría de los adolescentes son como su grupo de pares y pocos son los que transitan por esta etapa de forma problemática y difícil. Los hay, pero estadísticamente no son la mayoría. Cierto que los adolescentes necesitan de la figura sostenedora de los adultos, porque su fragilidad les atenaza; necesitan de algunas personas que los escuchen y que sepan entender sus inquietudes desde una adultez madura y responsable. No necesitan que sus padres se hagan sus amigos, porque a estos han de buscarlos entre sus iguales, pero sí que estén ahí cuando ellos necesiten recurrir a su ayuda. Padres que, con su competencia, muestren al hijo caminos de competencia y capacidad, y que no se dejen llevar por la fácil tentación de sustituirlos y hacer las cosas por ellos. La sobreprotección por un lado, y la negligencia por el otro son oportunidades perdidas de ofrecer una imagen del mundo y de los demás en la cual los más jóvenes puedan confiar. El daño psicológico de la una o de la otra no es el mismo, pero es dañino en cualquier caso. Una adecuada nutrición relacional y una claridad en los límites colocan estos procesos de transición y crecimiento en sus justos límites. Ni los hijos están en la vida para compensar las carencias o vacíos de los adultos, ni conviene que piensen, engañados, que su tarea es la de educar a sus progenitores. Ambos fenómenos aparecen quintaesenciados en la violencia filio-parental.

Javier Ortega Allué
Director de Mosaico

Revista Mosaico Número 70

Estos son los Contenidos, portada y editorial del número 70 de la Revista Mosaico, cuyo monográfico está dedicado a las Intervenciones familiares y sistémicas en contextos sanitarios.

CONTENIDOS

  • Revista Mosaico 70Editorial
  • Noticias de las asociaciones
  • Desde la presidencia
  • Secretos de familia. Donde se reexplica una vieja historia. Guy Ausloos
  • La utilización de Esculturas Familiares en el seminario de aprendizaje del Ciclo Vital Familiar. Antonio León Maqueda, Antonia G. Girón Regordán, Sebastián Girón García

MONOGRÁFICO: Intervenciones familiares y sistémicas en contextos sanitarios.

  • Introducción al monográfico. Josep Checa Soler
  • Redes asistenciales complejas. El reto actual de las profesiones sanitarias. Dr. Eduardo Kronfly Rubiano
  • Contextos cooperantes. La colaboración entre Atención primaria y Salud mental. Josep Checa Soler, Aurora Garriga Badia, Lluïsa Sáez Sendra
  • UMPAC: Unidad Multidisciplinar Pediátrica de Atención al Crónico. Ma Dolores González Vacas, Paola Lapadjian, Dra. Josefa Rivera Luján
  • Proyecto NEXT: Hacia la integración de la Salud Mental en Atención Primaria. Isabel Moya Colacios, Carlota Albuin Alsina, Carme Bel Geira, José A. Monreal Ortiz, Albert Pendás Campos, Ramon Vilà Miró, Adam Benages Nozal, Josep Maria Bonet Simó, Eva Bellerino, Adoración Alfonso Granero, Lídia Urrutia Masana
  • Utilidad de las herramientas sistémicas en el trabajo de enfermería. Zulma Posso Yañez, José María Samaranch Gallart

Y MÁS…

Intervención con familias con adolescentes que presentan problemas de consumo de sustancias y violencia filio-parental. Anna Sison, Sònia Fernández, Marta Carrera, Joan Bosch, Roser Orriols

EN PORTUGUÉS

“A Criança vai ao psicólogo! E a família?” Ana Luísa Neves

EDITORIAL

Toda nuestra felicidad y toda nuestra miseria residen en un único punto: ¿a qué tipo de objeto estamos vinculados por el amor?

Baruch de Spinoza.

Cuando este número de Mosaico llegue a manos de nuestros lectores, estaremos a las puertas de celebrar el IV Congreso Ibérico de Terapia Familiar, evento científico y social que convocará a algunas de las voces más representativas de nuestro contexto cultural, para tratar algo que a todos nos concierne, siquiera que en alguna medida aproximada: Amor en tiempos de crisis. Desafíos a la pareja, a la familia y a la sociedad. ¿Cabría, pues, un título que prometiera más y permitiera observarnos desde un más idóneo punto de vista relacional? Pues el amor es, junto a la comunicación, la situación relacional por excelencia, el punto de fuga donde confluye nuestro entero ser humano, otorgándonos perspectiva y profundidad. Al final, decía san Agustín, se nos vendrá a examinar en el amor. Podríamos decir: se nos examinará en el modo como hemos aportado bienestar, felicidad, dicha o plenitud al mundo, a quienes nos rodean y envuelven, a los más próximos y cercanos. Cómo los hemos sostenido y acompañado mientras estuvimos a su lado. Echemos cuentas.

Amor y tiempo de crisis. Como si fuera posible existir sin el uno -el amor-, o extrañados y fuera del otro: ese tiempo de crisis que siempre se vislumbra acechándonos en la línea baja de nuestro horizonte vital. Como si pudiéramos vivir sin gozar de cierta plenitud o sin padecer alguna pérdida inexorable. Es el nuestro un tiempo de crisis, incierto y singular. Nada nuevo bajo el sol, pues así fueron todos los tiempos que vivió la humanidad, con breves excepciones. Un tiempo que, como otros anteriores, anhela certezas o seguridades, pero que sobre todo anhela a alguien que esté dispuesto a dárnoslas sin que hayamos de esforzarnos demasiado en buscarlas. Recetas, aunque sean de vuelo corto y nazcan aliquebradas. Certezas y dogmas para sobrevivir en un mundo imprevisible, ¡qué gran dislate! En esta época nuestra donde priva lo natural y genuino, andamos paradójicamente expectantes ante la posibilidad de que se descubra al fin esa pastilla o de ese algoritmo que nos hará felices por siempre con solo tomar la medicación o aplicar la fórmula matemática. De ahí la pertinencia del subtítulo de Congreso de Coimbra, una palabra que resume cientos: desafíos.

Pues, in nuce, la vida misma es un desafío, y vivir consiste en tener que ir afrontando sin seguridades últimas los retos que las circunstancias nos ponen al paso. Sabemos que no hay placer sin duelo ni fracaso, ni enamoramiento que no vaya acompañado de decepción cuando no es correspondido; sabemos, pues trabajamos con el sufrimiento, que no hay una dicha plena, ascendente y sin baches. Pensar lo contrario sería como si estuviéramos empeñados en obtener de golpe la cuadratura del círculo y creyésemos, además, que sería posible lograrla.

Conviene que nos recuerden, pues, que no hay vida sin su parte alícuota de desafío, de empeño o de reto, y que tales quebrantos tienen en la pareja, la familia o la misma sociedad el campo de batalla donde mediremos nuestras capacidades y competencias relacionales, nuestras estrategias y habilidades interpersonales. En suma, nuestra inteligencia relacional. Del Congreso de Coimbra tendremos noticias en breve porvenir. De la vida las tenemos constantes y actualizadas.

La vida es incertidumbre, dichosa y feliz incertidumbre. Y como dice el refrán, hasta el rabo todo es toro. Que nos embistan, pues, el amor y las crisis. Mejor una vida atenta y en peligro que una amodorrada y narcótica. ¡Que nadie, pues, se duerma!

Javier Ortega Allué.
Director de Mosaico.

Revista Mosaico Número 69

Estos son los Contenidos, portada y editorial del número 69 de la Revista Mosaico, cuyo monográfico está dedicado al Congreso de Cartagena 2017.

CONTENIDOS:

  1. Editorialmosaico69
  2. Noticias de las Asociaciones
  3. Entre Asociaciones
  4. Carta del Presidente
  5. La terapia de pareja como instrumento para el abordaje de los trastornos depresivos. Carmen Campo
  6. Nuevo contrato familiar: Fortaleciendo el amor conyugal y la responsabilidad parental. Raúl Medina Centeno, Juan Luis Linares, et al
  7. MONOGRÁFICO: CONGRESO DE CARTAGENA
    • Introducción al monográfico
    • TERAPIA de PAREJA .Annette Kreuz Smolinski.
    • DECONSTRUYENDO LA ANOREXIA NERVIOSA. Propuestas desde la clínica. Jose A. Soriano Pacheco
    • Algunos aspectos básicos en la intervención con víctimas de violencia en las relaciones íntimas. José Navarro Góngora
    • ¿Cómo tratar la VFP? Del secreto y de la vergüenza, a la creación de una demanda común en la terapia. Luciana Sotero, Roberto Pereira
    • DE “LA VIOLENCIA EN LAS AULAS” A CONVIVIR EN UNA CULTURA DE PAZ. Rita Ojeda Socorro
    • Tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad desde un enfoque integrador. Dolores Mosquera, Alberto Soto Ferreiro y Ana Cris Eiriz Castillo

Y MÁS:

  1. Validación preliminar del cuestionario de evaluación de relaciones familiares básicas en pacientes con depresión mayor. Giovanazzi, S.; Barraza, R.; Bustos, S.
  2. Impacto da emigração no subsistema filial em conjugalidades com mais de vinte anos. Daniela Lobo, Madalena de Carvalho
  3. Recensión: Capitán Fantástico. Matteo Sharma Pérez

EDITORIAL 69

Que los años pasan nos lo dicen los logros, pero también nos lo susurran las pérdidas. Con éstas añadimos a la vida el peso de las ausencias y la presencia tan real de los huecos que nos dejan. Este final de año ha sido pródigo en pérdidas. Desde las cercanas y, por tanto, más sentidas, como la de nuestro compañero y amigo Antonio León, corresponsal de esta revista en la Asociación Andaluza; hasta las lejanas pero no menos importantes, como la del maestro Minuchin y la pionera y activa promotora de la terapia familiar Lynn Hoffman. Vidas idas cuya principal característica fue la de haber vivido intensamente una pasión. En su caso, la pasión por el trabajo terapéutico con las familias, esperanzado y profundo. Como sucede siempre que esta profesión surge del sentir más hondo de la persona y es, por tanto, más que una profesión.

Hay muchas formas de ser felices. Tantas, al menos, como seres humanos coexisten en un momento concreto de la historia. Pero todas esas disposiciones felicitantes y activas, dinámicas y productivas de estar en el mundo se parecen al menos en un aspecto, a saber, la intensidad apasionada con que cada cual las aborda en su existencia. Vivir, como dijo en cierta ocasión el propio Minuchin, consiste en crecer, mezclarse, cooperar, compartir y competir con los demás. Vivir es una tarea, un quehacer. No simplemente un deslizarse sin pausa ni sosiego hacia el final. Y lo que hagamos hasta el fin, eso es lo que hará nuestra felicidad. El problema fundamental de la existencia.

Pero los terapeutas familiares tenemos otro conocimiento, que surge de nuestro diario bregar con el sufrimiento familiar en la consulta o en el hospital. Un conocimiento que, cuando se revela, ya no puede ser ocultado, y mucho menos olvidado. Los individuos somos más que ese sujeto individual en que consistimos. Todos nosotros, toda la gente a la que queremos o con la que nos relacionamos, formamos un invisible tejido vincular de afectos y reconocimientos, de heridas y de daños, que traspasa nuestra tenue frontera individual y se remonta hacia arriba, hacia otras generaciones, de las que somos continuación, testimonio y deudores. Nada hay en nosotros que esté por completo cerrado, ninguna trama, ninguna historia tiene su fin en sí misma. La vida prosigue y nuestra existencia se vuelve menos lineal, al enriquecerse con los silenciosos legados de los muertos. Gana hondura y complejidad.

Hay ya algo en nosotros de Antonio –el humor- , de Lynn –la pasión-, de Salvador –la inteligencia relacional-. Nos quedamos con su luz, que no percibiríamos si no conociéramos sus sombras. Y, sobre todas las cosas, la intensidad con que ejercieron su oficio, el de terapeuta, un oficio tan singular como lo es siempre, de suyo, cualquier profesión vocacional. Algo más que un mero acopio de técnicas: una forma especial de estar con los otros, empatizar con su dolor y sostenerlos en el sufrimiento, desde la propia experiencia existencial de quien se sintió llamado –pues no otra cosa distinta es la vocación- a hacer terapia.

Javier Ortega Allué
Director de Mosaico

Revista Mosaico número 68

Estos son los contenidos y editorial del Mosaico número 68. La Revista de la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar.

CONTENIDOS:

La visibilidad de lo invisible en la adopción. Dra. Dª. Carmen Casas García.

Revista Mosaico 68Monográfico: Crisis y Terapia Familiar

  • ¿Crisis?, ¿qué crisis? Efectos de la crisis en la prácti ca de la Terapia Familiar. Amalia Marugán Guijo
  • Intervenciones psicosociales en tiempos de crisis. Ricardo Ramos Gutiérrez
  • El oleaje. Francisco Derqui
  • Crisis y terapia familiar sistémica. (la crisis vincular). Mercedes Bermejo Boixareu, Eduardo Torres Celdrán
  • El diluvio de la crisis en el Arca de Noé. Imanol Porti lla Ezkerra

Y más…

  • Formación de terapeutas familiares: Guiando la observación desde la complejidad de la mirada sistémica. Ana María Gil Ibáñez
  • Algunas “entradas” en terapia familiar con enfermos mentales “graves y persistentes”. Luis Torremocha
  • Miradas y aspectos de la supervisión indirecta en grupo en servicios sociales (I). Joana Alegret Hernández, Ana María Gil Ibáñez, Susana Vega Fernández.
  • 25 Años de la FEATF: Reflexión y Balance. Roberto Pereira

Hemeroteca de clásicos:

De la utilidad del error. La supervisión como intervención sobre el sistema terapéutico. L. Cancrini

En portugués

Ciclo de Vida e Sati sfação Conjugal: Resultados Preliminares. José de Abreu-Afonso, Isabel Leal, Vera Proença

EDITORIAL

Es poco probable que a día de hoy cualquier sistémico que escuche la palabra “crisis” no tenga presente al tiempo la idea de oportunidad, como un cliché al que nos hemos habituado o un manierismo más de nuestra profesión, recordando el doble significado de peligro y oportunidad que cuentan que significa el ideograma con que los chinos dibujan en tinta su crisis sobre el pergamino. No quisiera parecer iconoclasta, pero a mí, personalmente, la palabra crisis siempre me trae a la memoria la muy conocida reflexión final con que Borges concluye su Nueva refutación del tiempo: le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir. Oportuno recuerdo para quien sospecha que la crisis ha sido siempre la regla y la bonanza, la excepción.

Hemos vivido años así, con el viento de cara, aquí, en este Occidente vilipendiado, que olvida que ha sido precisamente una excepción histórica y que su fortuna se levanta sobre tantas vidas desgraciadas y tantos destinos truncados. Han sido unos pocos años, pero los suficientes para que creyéramos en el espejismo de que el progreso seguiría su marcha imparable y ascendente a lo largo del tiempo, por generaciones. Suficientes para crear una cultura hedónica e inmediatista, que creía tenerlo todo al alcance de su manos, o de sus deseos.

Donde deberíamos haber visto la rareza de la excepción, hemos creído adivinar el destino, sonriendo. Han bastado luego unos años para que la fragilidad de nuestras ideologías y creencias sucumbiera a la tempestad de los hechos sin alma. Y nos hemos visto abatidos, superados y sumergidos de pronto en una espiral que, como siempre, se ha llevado primero las esperanzas de los más débiles y, más tarde, las de todos los demás. O de casi todos. Como se suele decir, también hay quien gana en río revuelto. Y mucho.

Soy de los que creen en las palabras pequeñas y en los actos concretos, y me pregunto qué me cabe a hacer a mí mismo en este tempestuoso río que amenaza con ahogarnos en los vórtices de sus remolinos. Por de pronto, reconocer el estrecho alcance de mis posibilidades. Un reconocimiento que no niega, sino que, por esa misma razón, se vuelve afirmativo y se activa. Los terapeutas nos encontramos a menudo enfrentados a situaciones que superan el estrecho ámbito de nuestras capacidades y ante las cuales hemos de comenzar a actuar con nuevas estrategias y nuevas intervenciones. Un poco a ciegas, sin saber a ciencia cierta el alcance que estas intervenciones tendrán en el futuro de las familias. Hay que esperar estudios que avalen estas transformaciones creativas.

De nada sirve que reflexionemos sobre la crisis si al final la respuesta resultante es maniqueamente simple, esto es, optimista o pesimista a ultranza. Los sociólogos señalan que ya ahora se puede predecir que un 30% de la población española no tendrá en su vida un trabajo seguro ni continuado; o que la pobreza se cebará sobre el 80% de los hijos de las actuales familias empobrecidas. Poco se dice sobre el destino de esa otra mano de obra barata, hija de la reforma educativa y de una cultura equitativa que ha anulado cualquier esfuerzo y excepcionalidad, que se enfrenta desde la fragilidad a los nuevos retos de las economías complejas. Antes era posible levantar una vida sobre tan escasos basamentos; ahora se adivina de todo punto imposible.

Los terapeutas no tenemos ni las respuestas ni las soluciones a esta situación social que vivimos. Estamos demasiado cerca y sumergidos demasiado en la misma circunstancia que el resto de los seres humanos que la vivimos y padecemos. No disponemos de la perspectiva suficiente para saber hacia dónde hemos de dirigir nuestros pasos en el futuro. Vamos haciendo y reflexionando sobre la marcha, en una práctica crítica y activa que sostiene el sufrimiento de otros y también el nuestro. Por eso se hacía tan necesario un monográfico como el de este número, para empezar a dialogar, a reflexionar y a intercambiar prácticas e intervenciones que nos ayuden a ayudar y que nos sostengan también a nosotros en estos tiempos difíciles que, como a todos los seres humanos, nos han tocado vivir.

Javier Ortega Allué
Director de Mosaico

Revista Mosaico número 67

Estos son los contenidos y editorial del Mosaico número 67. La Revista de la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar.

CONTENIDOS

  1. Revista Mosaico 67EDITORIAL
  2. NOTICIAS DE LAS ASOCIACIONES
  3. Carta del Presidente
  4. Expresiones psicopatológicas de autorregulación del malestar psicofisiológico en la infancia y en la adolescencia: del “tic al toc”. Miguel Ángel Sánchez López, Blanca Armijo Núñez,
  5. MONOGRÁFICO
    • PRESENTACIÓN
    • La trastienda del terapeuta en la intervención con adolescentes y menores con trastornos de conducta. Sugerencias para una práctica transformadora, Julia Hernández Reyna.
    • La trastienda de un terapeuta. Francisco Javier Ortega Allué
    • La intervención terapéutica en la trastienda familiar. Liberar a Willy. Niños atrapados en la trastienda parental. Esther Claver Turiégano. Julia Hernández Reyna.
    • Secretos familiares en la adopción: “lo no dicho”. María Bethencourt Jorge, Yeray Fernández Medina, Elena Ortega Fernández, y Ana María Velázquez Padrón.
    • Transformación: Me detengo y sigoJuan Báez García.
    • La intervencion en la trastienda familiar. Cristino José Gómez Naranjo

Y más

  1. Los Ecos conversacionales en las terapias de reunificación familiar. Laia Gil, Laura Pérez Pujol, Montserrat Ruiz del Río
  2. 25 Años de la Featf: Reflexión y Balance . Roberto Pereira
  3. Coesão e Adaptabilidade nos casais ao longo da vida – Resultados Preliminares. José de Abreu-Afonso, Isabel Leal, Vera Proença
  4. Recensión Ramón José Lema

EDITORIAL

Como todos sabéis, la FEATF es una organización fuerte y prestigiada, que lleva veinticinco años defendiendo los intereses de los profesionales de la terapia familiar en España, que se ha organizado en forma federal con asociaciones y que agrupa bajo su paraguas a más de mil seiscientos terapeutas relacionales que se han formado en escuelas acreditadas por la propia Federación según los más exigentes estándares europeos de alta calidad y desempeño. Buena prueba de este trabajo es el respeto merecidamente ganado durante estos años en las instancias oficiales del país y nuestra presencia cada vez mayor en aquellos espacios donde se toman decisiones de trascendencia para nuestra profesión, sobre todo en estos momentos, en los cuales se plantea la necesaria regulación legal de la terapia como profesión específica.

Tantos desvelos no han sido gratuitos. Durante estos años algunas asociaciones de FEATF han formado parte de la FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas, una organización que es fundamental en el diálogo con las instituciones) con quienes, en comandita y unión, hemos trabajado para dar cuerpo a las necesidades de la psicoterapia y la terapia familiar. En estos momentos, en los que los Colegios de Psicólogos están planteando al Ministerio la homologación profesional y dando los necesarios pasos para que el Gobierno se pronuncie al respecto, es importante nuestra presencia en FEAP, pues como tal organización ésta defiende tan sólo los intereses de los colectivos que representa. Si abandonáramos nuestra presencia en FEAP sería mucho más difícil que en estas negociaciones tuviéramos la voz y la consistencia que ahora tenemos.

Los socios de todas las asociaciones deben saber, pues, que nuestra pertenencia a la FEAP no es el capricho costoso de unos cuantos iluminados, sino una estrategia diseñada a medio y largo plazo, que puede ir en beneficio de todos nosotros. En estos momentos, FEATF acredita a sus socios como terapeutas familiares, pero por nuestra presencia en FEAP también se puede solicitar la acreditación como psicoterapeutas. El Registro Nacional de Psicoterapeutas es otra prueba tangible de la importancia social de esta colaboración.

Urge, pues, que los socios de todas las asociaciones que conforman FEATF sean conscientes de la trascendencia de agruparse también bajo el paraguas de FEAP y que reconozcan que, de no hacerlo así, nuestra capacidad de influencia en esta organización quedará notablemente mermada, lo que conllevará con el tiempo a una más que probable pérdida de presencia en aquellas instituciones donde se dirime el futuro legal de nuestra profesión. Si somos pocos, nuestros criterios quedarán en minoría y abriremos con nuestra desidia la puerta a que sean los demás quienes impongan sus propios –y por qué no decirlo- restrictivos criterios de acreditación y formación. Muchas escuelas y asociaciones verán así perder alumnos y asociados, que sin duda preferirán acudir a aquellas instancias más potentes que garanticen su futuro profesional en nuestro país.

La presencia en FEAP es, más que un capricho, una necesidad. No puede quedar al arbitrio de los presidentes de las asociaciones o sus cambiantes juntas directivas, sino que tiene que ser una exigencia desde las bases, por la que los socios nos demanden las mejores condiciones para el desarrollo de su vida profesional. Conviene que las juntas de las diversas asociaciones que conforman FEATF sean capaces de dar una respuesta consistente a esta necesidad. No podemos quedarnos solos. No debemos aislarnos. Ni ahora ni en el futuro.

Javier Ortega Allué
Director de Mosaico

Revista Mosaico número 66

Estos son los contenidos y editorial del Mosaico número 66. La Revista de la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar.

CONTENIDOS

  • Mosaico número 66Editorial
  • Desde la presidencia
  • Noticias de las asociaciones
  • Agenda de actividades
  • Terapia por medios electrónicos. Cuestiones éticas. Análisis del Código Deontológico de la AAMFT. Dr. Alfonso Fabregat Rosas

MONOGRÁFICO: Discapacidad y Terapia Familiar. Diversidad funcional y contextos generadores de oportunidades.

  • Intervención en la red social de la familia con personas con discapacidad. José Navarro Góngora, Juan Rodríguez Abellán
  • Fibromialgia y Familia, Perspectiva Sistémica. Emili Gómez Casanovas
  • En el nombre del padre. Intervención sistémica con progenitores varones de personas con discapacidad intelectual. Juan Carlos Morcillo García, Patricia Zuriaga Jaraba, Rafael González Ferrandis
  • El ciclo vital de las familias con personas con Trastorno Mental Grave. Sergio Siurana López
  • Nombrando lo innombrable. Hablando de la muerte con personas que malviven. Ricardo Ramos Gutiérrez, Raquel Ruiz Palacios, Israel Ureña Mallen, Adriana Robles Salmerón
  • Una lupa sobre la demencia. Incidencias, intervenciones y reflexiones en torno a la discapacidad familiar. Imanol Portilla Ezkerra Técnicas audiovisuales con discapacitados y familias. Natalia Prieto, Alberto Carreras

Y MÁS…

  • «Histórias com vida»: Estudo exploratório sobre uma intervenção narrativa com um grupo de idosos. Adriana Bastos Dias, Raquel Bastos, Maria Xavier Araújo
  • Intervir fora da caixa: Terapia familiar no sistema de proteção de crianças e jovens, em risco. Paula Nobre de Deus
  • Recensión.

EDITORIAL

Hay un mandato de visibilidad en muchas de las tareas que emprende la Federación y las Asociaciones de Terapia Familiar, como señala nuestro Presidente en la carta que abre este nuevo número de Mosaico.

Visibilidad significa hacerse presente y ubicarse ante la mirada de los otros, que está conformada, en este caso, por el entero conjunto de la sociedad, a cuyo servicio nos ponemos; pero también ante las instituciones que regulan la profesión de salud en nuestro país, las facultades que imparten la docencia que forma los futuros titulados, las escuelas cuyos programas persiguen que los profesionales se especialicen y ganen competencia terapéutica específica de alto nivel y calidad –como los diversos programas que reciben el aval y la acreditación de las asociaciones de terapia familiar-; y, finalmente, ante organismos como colegios profesionales quienes protegen a médicos, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y otros diversos del intrusismo y de la mala praxis profesional, velando por la validez  de nuestras intervenciones no menos que por la actualización de nuestros conocimientos. Estamos obligados a responder, pues, de nuestras capacidades ante el conjunto de los ciudadanos, quienes son, a la postre, nuestros usuarios potenciales y beneficiarios principales de todo nuestro esfuerzo. A todo este buen hacer hemos de darle la necesaria visibilidad.

Mosaico, en esta línea de hacer que la terapia familiar tenga una importante presencia social, dedica de forma habitual y reiterada un número al año a dejar constancia escrita de las Jornadas y Congresos que las Asociaciones, con el aval federativo, organizan, a fin de poner en común los conocimientos y prácticas más actualizados sobre un tema de especial interés para los profesionales. Este año la Jornada fue en Zaragoza y el monográfico de este número 66 de la revista da cumplida cuenta de alguna de las intervenciones más importantes de los ponentes.

Algunos acontecimientos existenciales caen como mazazos sobre la vida de los individuos o de sus familias: enfermedades repentinas, accidentes con graves consecuencias, sufrimientos que aparecen en el presente con un horizonte de cronicidad, pérdidas anunciadas. Uno se imagina en tales casos, se pone por unos instantes en la piel de los otros  y siente de pronto que le invade el desaliento, pues la vida, que se prometía de otra manera, se ha torcido. Hay que vivir con ello, o hay que seguir viviendo contando con ello. Como señala R. Ramos en uno de los artículos que mejoran estas páginas, el profesional tiene que hablar de todo esto en terapia, con las familias, con los afectados, de forma clara o sutil. La función de la terapia no es otra que la de movilizar los recursos y las capacidades que la familia posee, aunque también ayudar a aceptar el dilema existencial en que ese evento les coloca por el mero hecho de vivir. Hay dificultades irresolubles en la vida con las que hay que seguir viviendo. Los estoicos hablaban del aprendizaje de la resignación y señalaban que la aceptación de la necesidad generaba libertad. No es fácil ayudar a que las familias conlleven estas situaciones, aunque no quede otra. Conllevar: que es vivir con ello de la mejor manera posible, acompañados, acogidos, sostenidos por los profesionales, que les han de ayudar a tomar una nueva posición que les permita seguir viviendo con un sufrimiento soportable. Unaconllevancia que solicita ser hablada y dicha, para que el sufrimiento de lo no dicho y de lo obviado tenga cada vez menos espacio entre las personas que lo temen y lo evitan.

La evitación del dolor no debe entenderse como una anestesia permanente contra el sufrimiento. El sufrimiento es parte de una vida integral, no una excrecencia que podamos desalojar de nuestro horizonte existencial. Eso no sucede nunca, aunque posiblemente el modelo médico de salud, que es el que tienen en mente nuestros usuarios, haya hecho creer que este paso es posible.

Es porque algo nos incomoda, daña o duele que nos ponemos a menudo en marcha hacia su superación o su aceptación. El objetivo de la terapia no debe ser que no ya exista el sufrimiento, sino que aprendamos a vivir un sufrimiento soportable, sostenible, hablado y compartido. Si definimos todo sufrimiento como insoportable, no podríamos vivir sin ayuda de las pastillas de la felicidad ni sin una ayuda terapéutica continuada, cuando en realidad nuestra función terapéutica es la de ayudar a las personas a que sean capaces de ser sus propios curadores de sí mismos y de quienes les rodean. De hecho, si el sufrimiento fuera siempre intolerable no podríamos simplemente vivir.

Javier Ortega Allué
Director de Mosaico